Cada nación cuenta sus propias historias, cada país es definido por ellas y son ellas las que a lo largo del tiempo moldean la idiosincrasia de una nación, son ellas lo más importante porque nos hablan de cómo es forjado el carácter de una nación.
En este caso el gobierno de Brasil ha sido marcado por una serie de sucesos, entre ellos se puede comenzar a mencionar desde su ingreso a la modernización destacado por la liberación de los esclavos (1888), hecho importante en la monarquía de la época, la cual pronto sería sustituida por una República dominada por la oligarquía que duró hasta los años de 1930, y derivó en una fuerte rebelión, protagonizada por Getúlio Vargas en contra de la injusticia proclamada por este pequeño grupo que concentraba el poder. Sin embargo el gobierno de Getúlio desembocó en una dictadura a la cual sólo se pudo terminar en 1946 cuando finalmente es posible elegir al líder de gobierno mediante sufragio, convirtiéndose de esta manera en el momento más democrático de Brasil vivido hasta entonces.
En 1964 se lleva a cabo un Golpe Militar que entrega el poder del gobierno a una junta militar. Luego de esto sucedieron en el mandato cinco generales elegidos indirectamente. Destacándose el año de 1970 por el intento de restaurar la democracia en el país por parte de los mismos militantes. Sin embargo, en 1984 un movimiento popular que exigían elecciones directas llevó a Tancredo Neves a ganar las elecciones, siendo así el primer presidente civil desde hacia 21 años.
A pesar de todo Tancredo no llega a gobernar el país y es sustituido por su vicepresidente Jose Sarney, quien durante su mandato logra la aprobación en 1988 de la Constitución democrática. Logrando que en 1989 Fernando Collor de Mello, sea electo como el primer presidente votado democráticamente. En este periodo el ministro de economía Fernando Henrique Cardoso implementa un plan económico, llamado Plan Real que logró controlar la inflación que desde hacia tiempo imperaba en el país.
Es por este gran éxito que en 1994 es reconocido por el país y electo como presidente derrotando a su opositor, Luiz Inácio Lula da Silva. Y cuatro años después reelecto presidente, no obstante este nuevo periodo no logró grandes mejoras ni sociales, ni económicas, ingresando al país en un importante proceso de privatización, seguido de la estabilidad monetaria por medio de un riguroso ajuste fiscal y un altísimo costo social. Llegándose a clasificar su gobierno como neoliberal.
El desempleo forma parte del principal problema que acongoja al país y la desigualdad referente a la distribución de las ganancias deja en la pobreza a un aproximado del 60% de los habitantes de Brasil, mientras que sólo el 10% de la población más pudiente goza del 50% del ingreso nacional. Además cabe destacar que el país cuenta en esos momentos con una deuda nacional a pagar diarios alrededor de 150 millones de dólares.
Luiz Inácio Lula da Silva, por tanto logra ganar las elecciones del 2002 por medio de su discurso donde promete cambiar el rumbo del país sin necesidad de llegar a abusos revolucionarios ni económicos.
Proveniente de un humilde hogar fue nombrado Luiz Inácio da Silva y llamado por cariño como Lula, diminutivo común de Luiz. Desde los doce años debió desempeñar diversas labores como empleado de lavandería, lustrabotas y vendedor, motivo por el que de forma prematura vio interrumpidos sus estudios. A pesar de todo logra aprender el oficio de tornero mecánico donde tiene sus primeros contactos con la política, ingresando al Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo do Campo (São Paulo), donde fue elegido posteriormente presidente, puesto que le sirvió para demandar mejoras laborales para todos los trabajadores, mostrando en ese periodo una fuerte oposición a los gobiernos militares que dominaban.
En 1980 fundó el Partido de los Trabajadores (PT), partido político de izquierda de carácter socialista, y gran representante de la oposición de los gobiernos, luego de la restauración de la democracia alrededor de los años 80.
Luego de la decepción social sufrida por parte de los partidos políticos de centro y derecha de Brasil, frente a los modelos y propuestas a los que la sociedad entregó su apoyo y no fueron satisfechos como se esperó, debido a las idiosincrasias personales y políticas de los candidatos en quienes habían depositado la confianza popular, Lula da Silva representando el deseo del cambio nacional era lo que este país necesitaba en esos momentos de desilusión social. Aunque la oposición política no viera con los mismos ojos la gobernación de un país por una izquierda inexperta que los llevaría, según ellos a una situación de inestabilidad y caos político. A pesar de esta falta de convicción el país entero dio su apoyo a la reforma, considerando de esta manera a la esperanza como su principal opción, derrotando así el miedo al cambio.
Su programa político utilizado para las elecciones del 2002 trataba los puntos que afligía a la mayoría de la población, la clase obrera, como el término de la pobreza, el aumento de los salarios, el desempleo y la creación de una red de coberturas sociales que velaran por esta clase olvidada y explotada. Finalmente sus propuestas desembocaron en un amplio apoyo de la ciudadanía que lo llevó a la gobernación del país en el año 2003.
La presidencia de Lula da Silva, cabe destacar es un hecho nuevo en America Latina, ya que jamás un partido político basado en los sindicatos, y principalmente obrero ha tomado el poder absoluto de una nación. Por tanto los intereses del PT ha llevado a que el programa seguido para la gobernación tenga una gran tendencia al populismo, debido a que el populismo es un conjunto de doctrinas que trabajan a favor del pueblo y que en Latinoamérica se ha caracterizado por un fuerte tema social que busca resolver los graves problemas económicos que afectan a sus pueblos, por medio de herramientas como la reforma económica y agraria.
Todo esto es posible verlo en la presidencia actual por medio de las tres reformas propuestas como fin principal del Partido de los Trabajadores como lo son la reforma de la seguridad social, que consiste en establecer un equilibrio con respecto a las grandes desigualdades en las pensiones de jubilación como reorganizador de las finanzas públicas. O las reformas tributarias que buscan reforzar los sectores productivos más importantes para el desarrollo y avance del país. Y por último la reforma de legislación laboral para proteger a los trabajadores de abusos por aquellos trabajos de aspecto informal que no están regidos por la ley, que conforman el 55% de la fuerza de trabajo en Brasil. Por tanto es posible darse cuente que los intereses que rigen su actuar es el de bienestar de la sociedad trabajadora y desprotegida, como lo es pueblo de Brasil y la estabilización económica como medio de asegurar el crecimiento y evolución de su estancada sociedad por las deudas que los limitan como país.
Más bien si este sistema ha traído una gran variedad de beneficios a la sociedad, porque su líder pertenece y provino de la realidad que a la gran mayoría le ha tocado vivir, no todo es tan color de rosa como se pinta, ya que esta tendencia al populismo como todo tiene sus consecuencias, como lo es el claro ejemplo de que todo el poder se concentre en un solo personaje y por esto la conciencia popular sea desechada por el falso sentimiento de que todo está bien, situación claramente reflejada en la reelección del año 2006 del presidente Lula da Silva. Por ende ser concientes y participar de las acciones que se llevan ha cabo es importante porque nada es perfecto, todo debe ser regulado y sancionado por los principales entes que pueden intervenir en el estado, el pueblo.
Vivir en una falsa democracia es el camino que Brasil puede llegar a tomar si se cae en la ceguera por el conformismo social. No todo lo que brilla es oro, y es responsabilidad de todos no dejarse encantar por las cosas que nos dicen para ser capaces de deliberar y darse cuenta de la realidad. Todo lo bueno se logra con trabajo y no sólo el de algunos pocos, porque esto sólo abre el camino a la tiranía e impedirlo es el trabajo de todos.
lunes, 4 de mayo de 2009
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